Podríamos definir el poder como una forma de manipular y usar a la otra persona para conseguir los intereses y fines propios.

Si hacemos una reflexión sobre la palabra poder, sucede lo mismo que cuando pensamos en conflicto. Nos vienen a la mente aspectos negativos, sin embargo el poder en sí no es malo; lo que puede ser negativo es el uso que haga la persona.

El poder se podría explicar como la capacidad para actuar de modo eficiente y la habilidad para influir. Por el contrario, muchas personas ven el poder como una práctica para que las demás personas se comporten según sus deseos.

En primer lugar haremos una distinción entre poder negativo y poder positivo, para posteriormente explicar los tres tipos de poder que podemos encontrar en las relaciones y en los conflictos: el poder propio, el poder del otro y el poder compartido.

El poder negativo:

Pretende hacer más débil a la otra persona para desarrollar su superioridad.

  • Lo más importante es ganar ventaja a la otra parte sin tener en cuenta los efectos negativos que esto puede acarrear.
  • Mi poder dependerá del poder que tenga la otra persona, es decir, para que mi poder suba debe bajar el de la otra persona.
  • Implica un “poder sobre” antes que un “poder con”.

El poder positivo:

Se persigue desarrollar las capacidades constructivas de todas las partes involucradas. Implica un proceso de “poder con” antes que un modelo de “poder sobre”.

  • Para que la resolución de un conflicto sea efectiva, se necesita que las partes implicadas sean poderosas por igual.
  • Cuando las personas usan el poder positivo, ayudan a que la relación que existe entre ellas sea positiva.

El poder propio:

  • Refleja la armonía interior de la persona, incluye tener una comprensión clara de los propios valores y una coherencia entre ellos y la forma de actuar.
  • En el poder propio hay que hacerse cargo de uno mismo, en el sentido de que cuando se permite que las conductas negativas de los otros determinen nuestra conducta, ya no nos estamos haciendo cargo de nuestras propias decisiones.

El poder de la otra parte:

  • En situaciones de conflicto, las personas tienden a percibir o concentrarse solamente en los aspectos negativos de la otra persona.
  • Hay que hacer un esfuerzo por ver el potencial positivo de la otra parte. Hay que obviar el punto de vista negativo de que el poder sube y baja, descartando la idea de que una persona es más poderosa cuando la otra no lo es.
  • En ciertas ocasiones, lo correcto sería utilizar nuestro propio poder para cambiar el enfoque negativo de la otra persona.

El poder positivo compartido:

Se basa en la idea de que “nuestro poder” es más fuerte que el poder individual de cada una de las partes, ya que puede ser que ambas partes se necesiten mutuamente para resolver un conflicto.

Author Leonard

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