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Después del primer intento, esta vez he logrado hacer el salto del Estrecho de Gibraltar. A veces, un paso atrás no es retirada, sino preparación, una forma de reunir la energía necesaria para avanzar. Por lo menos, esto me digo. No ha sido fácil, pero la familia y los amigos han hecho posible el camino. Muchas gracias a quien lee estas líneas.

He viajado por la zona catastrófica en Marruecos, de Tánger a Rabat. No aparecen charcos ni lagos, aparecen mares, una presencia inmensa de agua que desborda cualquier medida… Recorro la autovía y continúo mi ruta con una sensación persistente de impotencia.

En el trayecto me he encontrado con amigos queridos y también con personas nuevas para mi, quizá lo más auténtico de todo viaje. Sin embargo, cuanto más avanzo en esta expedición, con mayor claridad entiendo que su dirección es hacia el interior y no hacia el sur. Aunque el propósito declarado sea profesional, descubro que empiezo a conocerme algo mejor, especialmente en el territorio frágil y revelador de las emociones.

Ahora estoy aquí, sentado en la Universidad Internacional de Rabat, en el despacho de Beatriz, profesora de esta universidad, escribiendo estas lineas y tratando de comprender cómo seguir.

Parece que después de varios días de frio, lluvia y viento fuerte, sigo adelante con algo de sol y temperaturas agradables.

Estoy bien, pero no es fácil.

 

 

 

Author Leonard Glab Frontera

Investigación en conflictos y crisis interculturales | Mediador de paz | Profesor universitario | ECOOPx.io

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